domingo, 28 de febrero de 2010

nunca es tarde.

aunque me contradigo diciendo: ahora es tarde.
mis gotas maravillosas que espantaban al insomnio de una manera casi mágica, por alguna razón.. hoy no quieren funcionar. y me planteo tantas cosas mientras obligo a mis ojos a adivinar figuras en la oscuridad de mi cuarto... que es preferible bajar a esperar que den un programa que valga la pena. esperar escribiendo.
12.43 am.
hoy -dícese para entendimiento cronológico "mañana"- estaré de vuelta en la vida normal. no necesitaré entonces aquellas gotas que inducían a mi cuerpo a querer soñar, por que el cansancio de respirar los humos, de escuchar a un mundo entero, y de caminar; bastarán para dejar en el olvido esas gotillas que de tanto me han servido.
para qué soñar? le creía Freud una vez, pero entrar en años me hace ver que puedo amasar mi propia teoría, y darle forma con el pasar de los días...
de todas maneras, quién quiere gatos obesos molestando en cada anochecer?
mejor me levanto y pongo los pies en la tierra, y doy pasos como recién aprendidos; si esa es la única forma de ser yo otravez.
mientras divagaba y contaba cuadros de madera del techo de mi cubículo del sueño -y para mí, no sé si para ustedes, de inspiración y mil recuerdos- decidí que una cama inflable me daría tanta felicidad. cambiar mi cama de madera por una como aquellas que se usan en los paseos, de esas que se inflan con aire. para levantarme tan sólo rodaría hasta que mis pies encontrasen el suelo, y para ver por la ventana sería necesario pararme de puntillas y apoyar mi cabeza en la cortina de bamboo que aún conserva ese olor a bosque -por el que me gusta creer que anduvo alguna vez un oso panda- y que no deja pasar el viento, mas si el ruido del perro del vecino.
la inflable probablemente ocuparía gran espacio de mi pequeño cuarto, pero sería feliz en ella.
sería diferente, talvez un día de aquellos, lo haga.
nunca es tarde. talvez la hora de dormir sobre algo que se sienta lo más cercano posible a flotar, ha llegado. quién sabe.
y esto pasa cuando no duermo: empiezo a divagar extraño.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sin Título aparente..

"por que el amor es tan corto y tan largo el olvido...(..)"
pablo neruda, poema XX.


la felicidad es un mito y la tristeza un sentimiento constante
de aquellos como hechos para disfrutarlos al son del calor
del microondas: por más enterrada que parezca, no duda jamás
en salir de su rincón, precalentarse y aparecer como si nada,
como si su ausencia fuera tan sólo un recuerdo.
si fuí feliz, no me acuerdo.
sin embargo, latentes los momentos que fueron rehenes de las
lágrimas y de los punzantes silencios.
todavía no me cabe en la cabeza la idea del olvido;
no soy fan de conocer clavos nuevos para sacar clavos viejos..
me quedo (contenta?) con los pocos tornillos que no he perdido.
-aún-
y aunque la brisa siga soplando,
las canciones llenado mis oídos,
las sonrisas acaparando miradas,
la vida tome otro sentido,
y cada quien siga su rumbo, su camino;
aunque es mi deseo dejar atrás,
probablemente éste no es el último que le escribo.

si comparara este escrito con uno de mario benedetti.. este sería como el equivalente a un "chau número...... setescientos.....".. jeje.

martes, 9 de febrero de 2010

extinción.

no podré tomar alguna otravez otro cigarro para que me conforte en noches de estrés... lo extrañaré, no saben cuánto. un vicio extinto.
y aunque me diga que me ama ya no es lo mismo, por más que queramos hacerlo real... soy grande ya! y créanme, que detrás de una coraza de inmadurez se esconde un ápice de experiencia que me hacer hacer lo que hago y no... al fin y al cabo, si me preguntan en este momento si cambiaría tal decisión, mi respuesta es "no". un amor extinto.
hace unos días -más de una semana- estuvo a punto de acontecer la extinción de mis palabras. lo pienso ahora y me cuesta creerlo, y aunque no sé aún cómo o qué escribir sobre ello... no es algo que me quite el sueño. sí me pregunto qué sería del mundo de algunos si se apagara mi voz, si ya no vieran mi sonrisa, si en cuestión de segundos mi existencia pasara a ser un fósil en los recuerdos de muchos...?
en fin.. pensé en escribir sobre todo lo que me pasaba por la cabeza esas interminables noches de hospital; esas cuando el insomnio hizo estragos y la longevidad de las horas parecía sin final.
pero no. quiero, preferiblemente, olvidar; y no por que me cause dolor el recuerdo, sino por que no vale la pena recordar. unas cicatrices en el abdomen y en el pecho serán el botón de encendido para cuando tenga que pensar que algún sábado cualquiera, haciendo una actividad cualquiera, un tipo cuyo rostro no recuerdo, quiso extinguir mis palabras.
no estoy extinta, aunque sí desaparecí unos días... heme aquí de nuevo, buscando miles de nuevas razones sobre las cuales simplemente.... "filosofar"...

forget about the future...